La falta de deseo sexual es una dificultad muy común en muchas personas creando problemas personales y de relación. Aunque hay una incidencia mayor en la población femenina, cada vez hay más demanda de ayuda por parte de los hombres.

Las personas con esta dificultad suelen actuar de determinada manera, priorizando cualquier tarea antes que el contacto íntimo. Esto les supone mucho sentimiento de culpa por no cumplir con las normas sociales y no responder a las demandas implícitas de su pareja.

No se debe confundir la ausencia temporal de ganas de tener relaciones sexuales con la falta de deseo sexual, que es una dificultad  de origen psicofisiológico. Se considera un problema cuando la falta de deseo es persistente y recurrente y sucede desde hace por lo menos 6 meses.

La falta de deseo sexual puede tener un origen primario, es decir, estar presente desde siempre, o ser una dificultad adquirida con el tiempo (origen secundario). Además, puede ser generalizada cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona o  situacional si no aparece deseo sexual por la pareja, pero sí hacia otras personas o la masturbación.

Causas

El estrés y el ritmo de vida

La causa más frecuente es el alto grado de estrés que las personas vivimos día a día; un ritmo frenético lleno de tareas programadas que nos impide disfrutar del momento presente, de nuestras sensaciones eróticas y de la intimidad en pareja.

Dentro de este determinante, tenemos la corresponsabilidad en las tareas domésticas. Una responsabilidad aún poco compartida en igualdad de derechos y obligaciones, debido a la cultura patriarcal existente. Esto provoca muchos conflictos en la convivencia reduciendo el interés erótico y convirtiéndose en una de las cuestiones más recurrentes en terapia sexual.

Problemas de pareja

En otras ocasiones, la falta de deseo se debe a problemas internos en la relación. Ofensas no resueltas, problemas de comunicación que crean discusiones descontroladas,  la falta de implicación emocional por alguna de las partes, viendo el encuentro erótico como una fusión demasiado arriesgada; las luchas de poder que desunen a la pareja o la mala elección de la pareja, entre otras.

En ocasiones, más que un deseo sexual bajo, pueden existir diferencias en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja o discrepancias en los ritmos o preferencias eróticas. Esto no se consideraría una falta de deseo sexual, ya que ambas personas poseen niveles de deseo dentro del límite normal.

Educación sexual inadecuada

La educación sexual inadecuada y limitada, centrada únicamente en la prevención, promueve actitudes negativas donde la sexualidad se asocia al miedo y al tabú construyendo así, una base difícil para el desarrollo saludable de la erótica y su expresión.

Experiencias traumáticas

Las experiencias sexuales negativas, como una violación o un abuso sexual en la infancia, pueden tener una influencia importante en la vida sexual de la persona, generando repercusiones tanto en el deseo como en otras fases de la respuesta sexual humana.

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